¿En La Habana, una paz acultural?

 

 

Un país sin una fuerte identidad cultural terminará absorbido por la globalización, homogenizado, uniformado y de alguna manera dejará de ser sí mismo. No exageramos si decimos que un país sin identidad cultural es un país sin proyecto colectivo de nación.

Si le preguntáramos a la gente: ¿además de la Selección Colombia, qué elementos le hacen sentir identidad nacional, qué responderían? No creemos que hablen del Himno ni del Escudo Nacional, (símbolos patrios desde luego importantes pero que le dicen poco a la gente hoy), pensamos que la gente hablará de cosas como el sombrero vueltiao, la ruana, las mochilas wayúu el sancocho, la arepa o el vallenato, mapalé, la cumbia o el currulao, otros hablarán de Gabriel García Márquez. ¿Y qué hay de común en todo lo anterior? Pues que no son elementos que vienen de la Colombia campesina y étnica, no son nacidos en las grandes ciudades así se expresen hoy en estas grandes urbes. Por ejemplo el sombrero vueltiao es de Tuchín, Córdoba; la ruana es una prenda de campesinos cundiboyacenses; el vallenato nació de los campesinos de la costa caribe al igual que muchas obras de Gabo; el mapalé, el currulao y la cumbia y tantos otros ritmos nuestros no se entienden sin influencia de comunidades afro, raizales y palenqueras todas rurales; la arepa y el sancocho (sólo por mencionar un par de platos) nacieron en veredas o corregimientos y hoy se preparan de muy diversas formas en todas las regiones del país y las mochilas wayúu que hoy recorren el mundo provienen de esta etnia también rural. En suma, la identidad nacional proviene de la Colombia campesina y étnica.

Un país sin una fuerte identidad cultural terminará absorbido por la globalización, homogenizado, uniformado y de alguna manera dejará de ser sí mismo. No exageramos si decimos que un país sin identidad cultural es un país sin proyecto colectivo de nación. Si la cultura es tan importante para el futuro del país y, si nuestra cultura es eminentemente campesina y étnica, ¿por qué no se toca en profundidad en el punto 1 de los Acuerdos de paz de La Habana? ¿hablamos acaso de una paz acultural?

¿Qué sería de Colombia sin su inmenso acervo cultural? ¿Campesinos y campesinas que dejan de serlo asimilados a la globalización? ¿ciudades sin memoria como árboles sin raíces? ¿lenguas y dialectos que se extinguen? ¿tradiciones que se desarrollaron por centenares sino miles de años que desaparecen? 

Como fundación que lleva 8 años de intenso de trabajo con comunidades, étnicas rurales constatamos cada día las muy precarias condiciones en que viven miles de familias campesinas en Colombia y por ello valoramos positivamente que el punto 1 de los acuerdos de La Habana contemple tierra para familias rurales, créditos, subsidios, vías infraestructura y titulación de predios; también observamos con interés que los acuerdos cuentan con un enfoque territorial y otro diferencial de género ya que conocemos el importante papel de las mujeres rurales en el bienestar de sus comunidades y en la seguridad alimentaria del país.

Lo que sí extrañamos los Acuerdos de La Habana es la ausencia de un componente cultural. No entendemos el desarrollo rural con enfoque territorial sin una preservación y afianzamiento de los saberes ancestrales, las tradiciones orales, la cocina tradicional, lenguas, sonidos, religiosidades y formas de organización social, todo esto hoy patrimonio de la identidad cultural colombiana. 

No entendemos el quehacer de las y los habitantes rurales desligado de su cultura, no entendemos al país sino  como una identidad intangible que es la suma diversa y enriquecedora de miles de culturas y etnias que se  nutren desde las regiones rurales. Nuestra riqueza es ambiental y también cultural, Colombia es un país  extraordinariamente biodiverso en lo ambiental al tiempo que es generoso y abundante en sus expresiones  culturales y étnicas.

 ¿Qué sería de Colombia sin su inmenso acervo cultural? ¿Campesinos y campesinas que dejan de serlo asimilados a la globalización? ¿ciudades sin memoria como árboles sin raíces? ¿lenguas y dialectos que se extinguen? ¿tradiciones que se desarrollaron por centenares sino miles de años que desaparecen? Es muy importante que el postconflicto contemple el fortalecimiento y expresión de toda nuestra invaluable riqueza cultural y étnica so pena que dentro de algunas décadas cuando a la regiones campesinas de Colombia llegue avances sociales y se integren más con las ciudades, la cultura sobreviva sólo en la folclorización y en las revistas de las agencias de viajes.

   Desde la Fundación Acua exhortamos cordialmente al Gobierno colombiano y a la Mesa de  conversaciones de La Habana a que en el postconflicto el componente cultural y étnico tenga el  valor que se corresponda con un país que aunque no siempre lo entienda así, se debe a estos  maravillosos activos culturales que hoy hacen la esencia de los colombianos y colombianas.

 Equipo Fundación Activos Culturales Afro - ACUA

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