Mareleyne, por ser negra le pidieron que cediera el puesto en un bus urbano

  

 Parece una historia de los años 50 en Norteamérica, cuando los negros tenían que ir de pié o sentados en la parte de atrás del bus, pero no, es Medellín en pleno siglo XXI y es la historia de una joven quien padeció una de esas formas silenciosas de racismo. Nadie se quería sentar a su lado en el bus e incluso le pidieron que cediera su silla por el sólo hecho de ser negra. Las personas afrocolombianas saben que esto pasa a menudo, a veces no las dejan entrar a discotecas o si un atleta negro está trotando piensan que es un ladrón pero la diferencia en este caso es que Mareleyne llegó indignada a su casa y grabó un vídeo denunciando el hecho y este en Facebook  ya paso del millón trescientas mil reproducciones.

A su corta edad Mareleyne tuvo que sentir lo que significa que personas que ni siquiera la conocen la miraran con repugnancia y desprecio, ¿y fue que hizo algo malo?, no, por su color de piel. A su corta edad en el bus de Medellín ella tuvo que sentir el racismo puro y duro. Pero con un admirable desparpajo la joven grabó un vídeo donde pasa de la vergüenza a la indignación y luego de la entereza a la dignidad. 

A veces como sociedad creemos que el racismo y la discriminación ya no existen, muchas personas proclaman en público no ser racistas pero en privado sí quisieran que hubieran buses para “blancos” y otros para negros, o mejor los blancos adelante y los negros atrás como este transporte público en Alabama en los años 50 .

 El caso de Mareleyne nos trajo a la mente el Apartheid sudafricano, los baños para negros y blancos o también las tiendas nortemaericanas que en los años 60 no permitían que los negros se midieran la ropa pero sobre todo nos receurda a Rosa Parks aquella mujer que en 1955 fue a la cárcel por no cederle el puesto a un blanco en un autobus.

El video de Mareleyne nos recuerda también a los refugiados sirios que hoy deambulan por Europa como ciudadanos de tercera categoría intentando sobrevivir. Pero sin ir tan lejos, bien puede hacer referencia a lo que han sentido millones de campesinos, afrodescendientes e indígenas quienes desplazados por la violencia en Colombia tuvieron que llegar a ciudades hostiles frías e indiferentes a su drama.

En realidad Mareleyne Lozano nos ha recordado que el racismo y las diferentes formas de discriminación aún existen y no se han quedado en el pasado, tal vez ya no son tan evidentes ni explícitas pero no por ello dejan de ser grotescas y execrables. La constitución de Colombia proclama la igualdad y los derechos y como sociedad los debemos hacer valer. 

Lo positivo del caso de Mareleyne es que ha despertado indignación y solidaridad en las redes sociales, miles de personas se han volcado a expresar su apoyo pero sobre todo también le ha recordado al país que la discriminación y el racismo aún existen y que se expresan desde gestos cotidianos hasta exclusión social generalizada de comunidades afrocolombianas e indígenas en las ciudades y en las regiones deprimidas del país.

                          
                                                 Carolina de Norte                                                                                    Sudáfrica       

En Carolina del Norte, 1950. A la izquierda vemos un surtidor de agua para uso de los blancos (White) y a la derecha uno para uso de los negros (Colored). Mientras que en Sudáfrica mujeres blancas dan la espalda a negros sentados a su lado. 

Desde la Fundación ACUA todo nuestro apoyo y solidaridad con Mareleyne Lozano y la seguiremos acompañando en su lucha contra el racismo. 

Reacciones en Redes Sociales

 

Las palabras de Mareleyne deben ser escuchadas y el racismo debe detenerse en nuestra sociedad. 

 

 

Fundación ACUA.

 

 

Planeta Afro

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