En Colombia el oro es negro

 

 

Que en estos Juegos Olímpicos los atletas que nos hayan estremecido de alegría y nos hayan devuelto el orgullo de ser colombianos, sean afros y que además vengan de las regiones más empobrecidas y violentadas del país, debería decirnos algo, o mucho, o todo.

Pero hay más, además de Caterine Ibargüen (oro), Óscar Figueroa (oro), Yuri Alvear (plata) y Yuberjén Martínez (plata), los cuatro cuartos puestos  obtenidos en Rio 2016 también fueron logrados por atletas con la piel oscura: Ubaldina Valoyes, Mercedes Pérez, Luis Mosquera y Laidy Solís.

En general todos vienen de regiones empobrecidas (¿algún afro en Colombia no?) y azotadas por la violencia, Óscar fue desplazado por los grupos armados en Zaragoza, Antioquia al igual que Caterine de Apartadó; en Jamundí Yuri vendía empanadas y hacía rifas para poder ir a los torneos y en Chigorodó Yuberjén arreglaba bicicletas y cosechaba plátanos.

Pareciera como si desde el país étnico, sufrido y deprimido surgieran personas extraordinarias para decirnos que ellos también son Colombia y que puede que ellos y sus regiones sean lo mejor que tiene este país.

Los logros olímpicos de estos muchachos deberían servir para recordarle al país que tiene una deuda histórica con las comunidades negras quienes hoy en Colombia son los más pobres entre los pobres o por lo menos debería servir para cambiar los prejuicios que en este país aún hay sobre los afros.

Desde nuestro trabajo en la Fundación ACUA hemos constatado muchas veces que en Colombia el racismo nunca se ha ido y permanece de manera estructural y solapada. Puede que alguien que lea este escrito piense que exageramos y crea con sinceridad que en realidad este país no es racista, puede que esta  persona que piensa esto no sea afrocolombiana, porque si lo fuera, muy probablemente  coincidirá con nosotros en que este país donde no es fácil ser negro.

Recordemos que este es un país con discotecas en el norte de Bogotá o en El Laguito en Cartagena donde no dejan entrar a negros. Recordemos que en Colombia hay barrios donde arriendan casas con letreros que dicen “Se arrienda. No para negros”. Y no olvidemos tampoco que cuando la Policía hace operativos en el Transmilenio a los primeros que  detienen a requisar es a los jóvenes negros humildes, como si ese ya fuera un indicador de delincuencia. 

También mencionemos que un estudio de USAID y ANDI encontró que en Colombia sólo el 6% de los cargos directivos de las empresas son ocupados por afros, o este otro estudio de la Universidad de los Andes que mostró que si un afro coloca su foto en la hoja de vida tiene sólo el 16% de posibilidades de que lo llamen a una entrevista de trabajo. No olvidemos que la pobreza en Quibdó, Guapí, Buenaventura y Tumaco supera el 60% ni que en zonas rurales del Pacífico y en la región del Atrato Gran Darién mueren tantos niños como en La Guajira pero por enfermedades curables.

Recordemos que en este país no hay negros en las altas cortes, ni en los altos mandos militares y que las negritudes siendo el 10% del país en un Congreso con 268 curules sólo tienen derecho a dos y se las quitaron los blancos. El mismo Coldeportes debería ser dirigido por un afrocolombiano deportista y no una cuota politiquera.

Las lágrimas de Óscar Figueroa cantando el himno nacional o las frases de Yuberjen diciendo que “iba a buscar la medalla de oro porque con la de plata no le alcanzaba para darle una casa a su mamá” y el encanto de la maravillosa sonrisa de Caterine Ibargüen debería ser suficiente para que Colombia se reconozca a sí misma también como un país afro y que exalte esta cultura como la madre y matriz de nuestra identidad nacional. 

Caterine, Oscar, Yuri, Yubergén, Ubaldina, Mercedes, Luis y Laidy vienen de la Colombia regional, étnica, invisibilizada, periférica y residual. Vienen de la Colombia que aún tiene el amargor de la guerra en la garganta. Justamente son estas personas venidas de la Colombia profunda quienes nos han venido a recordar que somos un país capaz de cosas grandes y nos han devuelto el orgullo de sentirnos colombianos. En la Fundación ACUA consideramos que esto más que paradójico es premonitorio porque no nos cabe duda que esta Colombia rural será la llamada a construir el nuevo país que viene con la paz.

 

 

Equipo Fundación ACUA 

Planeta Afro

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • 21
  • 22
  • 23
  • 24
  • 25
  • 26
  • 27
  • 28
  • 29
  • 30
  • 31
  • 32
  • 33
  • 34