La voz cantante de la tierra más luminosa

 

 

 

Fuente: Día Del Pacífico, 31 de octubre 2016

Markitos Micolta, fue el abanderado de la lucha de una tierra por hacerse escuchar. Porque en el principio, fue la cumbia, el mapalé, la salsa…y nada más. La costa pacífica Colombiana, fue durante mucho tiempo, un continente ignoto, un mundo aparte, del que muy poco se sabía. Muchos ignoraban que dentro de ella, se encontraba escondido, un tesoro artístico de gran valor. Una exuberante y florida tradición oral, manifestada en poesía y música, se mecía ondulante como las palmeras tan cantadas allí, esperando a ser descubiertas.

Fue hasta finales de los 60 y comienzos de los 70, cuando irrumpieron en el ámbito musical del mundo, las sonoridades de la marimba de chonta, los cununos, el guasá. Y lo hicieron, acompañando la deslumbrante voz de Markitos Micolta. Una voz que recogía toda la riqueza del litoral pacífico, y la proyectaba con una fuerza y dinamismo, propia de una raza auténtica y pujante.

                                     “…dejá la corbata amigo,

                                    Volvete a cogé tu potro…

Ese despertar fue liderado por Markitos, quien acertadamente ha sido llamado  la voz del Pacífico. ¿Quién no recuerda, sus inicios con Peregoyo y su combo vacaná?

Si alguien ha tenido la suerte incomparable, de asistir a una lulada en Cali a comienzos de la fabulosa década de los 70, entenderá a la perfección, la increíble conjugación que significó su música: frescura, alegría y originalidad.

No en vano, Markitos ha sido galardonado, entre otros tantos premios, en el festival Petronio Álvarez. Y en esta ocasión, EL DÍA DEL PACÍFICO, quiere rendir un especial homenaje, al hijo de esta tierra, que tanto orgullo nos ha prodigado.

Un merecido reconocimiento a un hombre que ha dejado un imperecedero legado a varias generaciones. Un mensaje que seguirá resonando con sus ritmos y cadencias, por todo lo ancho del planeta.

No sólo su música, ni su poesía, es lo meritorio de Markitos. Su reconocida humildad y sencillez, lo convierten en una persona ejemplar, y en un modelo a seguir.

Gracias maestro, por mostrarnos ese camino que lleva a esa tierra, que como cantaba la poetisa Mary Gueso:

                                     “…Yo vengo de una raza

                                      Que tiene historia p’a contá,

                                      Que rompiendo cadenas, alcanzó

                                      La libertá…”

Fuente: Día Del Pacífico, 31 de octubre 2016