Por un desarrollo pacíficamente

 

Foto: Archivo

Los acuerdos de paz, si bien empiezan a despertar la mirada y las ambiciones de muchos hacia regiones llenas de oportunidades, se convierten también en el momento más crítico que se ha dado para sus habitantes. Es la entrada del desarrollo concebido bajo un modelo depredador, que sienta las bases de unas relaciones de poder del capital frente al ciudadano indefenso, sin ningún respeto ni consideración por la cultura y las tradiciones de las comunidades, ni por la sostenibilidad del territorio.

"¿Qué tipo de desarrollo local para garantizar la Paz?"

Con esta pregunta le son puestas condiciones al modelo de desarrollo que debe darse en territorios que hoy empiezan a ser descubiertos por el Estado colombiano (Pacífico colombiano, Caquetá, Meta Guaviare, Guainía, La Guajira…). Si tenemos en cuenta que históricamente estos territorios han sido la fuente principal del desarrollo económico como proveedores de materias primas y de mano de obra, han servido de plataforma para la relación comercial internacional (lícita e ilícita), y han sido parte de la extensión y consolidación política de los grupos dominantes del país.

No ignoremos que es el modelo que ha sido implantado desde el momento de la conquista, sobre el cual se cimentó el Imperio español y más tarde sirvió de base económica para el desarrollo de importantes sectores, principalmente, en los departamentos de Antioquia y del Valle del cauca. Pero también fue ese territorio el proveedor de la fuerza de trabajo del esclavizado entre los siglos XVI y XIX.

El pacífico colombiano es el territorio idóneo para ilustrar y resolver esta problemática, por dos razones: la primera es que se trata de la región con los índices más altos de pobreza y de pobreza extrema en Colombia, donde existen las brechas más amplias de desigualdad y en donde persiste la violencia como en ninguna otra parte[1].

La segunda razón, es que es el territorio en el que he trabajado durante diez años.

En lo que respecta a los departamentos del Cauca, Chocó y Nariño, la evidencia muestra que la pobreza ha sido consistentemente más alta que la del promedio nacional. Esto es especialmente crítico en Chocó, donde la incidencia de la pobreza se ha mantenido elevada y no ha presentado el mismo ritmo de disminución que se observa en el promedio del país. En términos relativos, en el 2002 la pobreza en Chocó era 1,4 veces la nacional y en el 2015 pasó a representar más del doble (2,3 veces). Si la comparación se realiza con Bogotá, los resultados son aún más preocupantes, puesto que en el 2015 la incidencia de la pobreza en Chocó es 6,5 veces mayor a la presentada en la capital del país[2].

Ese parece ser el mensaje que el Establecimiento y algunos estamentos quieren dar a los actores locales y a la sociedad en general, mensaje reflejado en los siguientes ejemplos:

Por su riqueza natural y el patrimonio inmaterial de la región, el turismo debería ser uno de los principales renglones de la economía local.

No obstante:

  1. a) Recientemente, y de manera sigilosa, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo puso en marcha una política encaminada a la construcción de infraestructura hotelera en los Santuarios naturales, ésto ante la mirada atónita de la dirección de Parques Nacionales Naturales y omitiendo la existencia del Ministerio de Medio Ambiente que sería la entidad que tiene la última palabra sobre la materia. En el proyecto de decreto se evidenció la prevalencia del turismo convencional frente a la preservación del territorio y la cultura. La ministra consideró que esto sería “un mal menor” si comparamos el daño que causa la minería ilegal o los cultivos ilícitos.
  2. b) La pesca es sin duda el principal medio de sustento de las comunidades del litoral pacífico[3]. Las organizaciones pesqueras demandan la protección de determinadas zonas cercanas a las costas para ejercer la pesca artesanal y evitar ser desplazados por la pesca industrial. A pesar de ello, desde hace más de 20 años el país no ha desarrollado una política pesquera que proteja. Han sido varios los proyectos de ley que se han promovido para reconocer al pescador artesanal y han fracasado.

Respecto a la mano de obra, el sector pesquero colombiano registra cerca de 150.000 pescadores artesanales y 10.668 empleos directos generados en las demás actividades de pesca, así como aproximadamente 289.467 empleos indirectos de personas involucradas en el procesamiento, transformación, comercialización de productos, construcción, reparación y mantenimiento de embarcaciones. En materia de empleo, el sector de la pesca y de la acuicultura aporta un total aproximado de 423,135 empleos directos e indirectos de personas que trabajan en la actividad[4].

El caso de los productos alimenticios (dulcería y gastronomía) y el de las bebidas es otro gran sector que esta minado de barreras,

  1. d) La industria de los alimentos, de las bebidas y de otros productos de consumo masivo han acomodado a su medida la legislación que impiden el comercio de productos alimenticios y bebidas artesanales. Se requieren para su fabricación estándares de producción y empaque que solo pueden ser alcanzados por industriales con gran músculo financiero. El patrimonio y las tradiciones alimenticias de las comunidades en nuestro país se ven seriamente amenazadas al no poder cumplir con los requerimientos del INVIMA[5].

Por su parte,

  1. e) El monopolio de los Licores lo tienen los departamentos. La destilación esta proscrita y solo se permite la circulación de productos destilados en espacios culturales. Paradójicamente y ante la prohibición no hay control sobre los alambiques y la destilación. En cambio, licores importados de todo tipo encontramos en el mercado.

Y cuando se trata de la alimentación de los niños se evidencia que,

  1. f) Las minutas alimentarias del ICBF tienen como base productos fabricados por las grandes empresas alimenticias pertenecientes en la mayoría de los casos a los grandes conglomerados económicos o a los negociantes de alimentos. En el Chocó los niños no comen pescado, comen pollo congelado traído de Medellín o de Buenaventura. En Guapi los niños no se alimentan con papachina, comen bienestarina que procede de industrias del interior del país. La realidad hoy; niños mal alimentados, en proceso de desarraigo y en un conflicto permanente entre la comida chatarra y los alimentos de sus hogares.

Hoy en el pacífico se remplaza las viviendas tradicionales, las técnicas ancestrales de construcción y los materiales locales por el cemento el acero y el ladrillo. Es así como,

  1. g) Las normas técnicas que se exigen hoy para la construcción impiden que los materiales de origen local puedan ser utilizados conforme a las tradiciones y saberes de las comunidades. Materiales como el bareque, el barro y las fibras vegetales están excluidos de cualquier proyecto que deba ser sometido a inspecciones de calidad. Así inversiones públicas y privadas optan por materiales y modelos de construcción convencionales. Cabe anotar que el ministerio de cultura ha asumido el tema desde la protección del patrimonio.

El sistema de salud no llega a los territorios, Es la partería y la medicina tradicional la solución a la salud pública, sin embargo,

  1. H) El estado colombiano no ha reglamentado el reconocimiento de la partería ni la medicina tradicional como parte de su sistema de salud, a pesar de ser el único recurso de salud pública que se ofrece en los territorios más aislados de Colombia. Para ilustrar esta problemática, en el municipio de Buenaventura la asociación de parteras del pacífico agrupa a 400 parteras que atienden entre 3,000 y 4,000 partos al año[6].

 

Y finalmente la minería: La consulta popular de Cajamarca ha dado un anuncio claro de lo que les espera a las regiones con riqueza aurífera. Cajamarca le dijo no a la minería por medio de la consulta popular. Sin embargo, a pesar de la voluntad popular, la minera Anglo Gold Achanti puede seguir con sus planes de explorar. Se da el choque de competencias entre la voluntad popular expresada en el municipio que busca la conservación de los recursos naturales y la intención del estado colombiano de hacer prevalecer los intereses de la inversión extranjera. Los municipios de Támesis, Jericó y Salento se encuentran en el mismo proceso.

 

Si se trata de turismo queremos reproducir el modelo de desarrollo turístico del caribe, abusivo, depredador y masivo.  

Si se trata de pesca queremos reproducir el modelo de pesca industrial que arrasa con los recursos de la costa del choco biogeográfico.

Si se trata de productos alimenticios cerramos la puerta a los productos locales

Seguimos pensando que el Pacífico es Selva sinónimo de madera,

Ríos, sinónimo de extracción del Oro

Mar profundo, sinónimo de puertos

Así como Wallerstein Define el sistema mundo capitalista como una relación de poder entre el centro y la periferia; en donde el centro (Europa y América del Norte) tiene la hegemonía y la periferia (América Latina, Asia y África) ocupa el rol de proveedor de materias primas y de fuerza de trabajo[7]; de este modo se da la relación entre la hegemonía política y económica que se ejerce desde el centro económico y político del Colombia y los territorios de la mal llamada la otra Colombia.

Esa otra Colombia, esa Colombia rural, también se ha convertido en la oportunidad para los saqueadores del erario público y ciertos negociantes de lo social: las universidades, los prestadores de servicios de salud, y los operadores de servicios públicos. Pero también están los inversionistas de la agroindustria que vienen a crear empleo.

Si no preguntémonos: quién opera el servicio de salud en el departamento del chocó, a quienes pertenecen las universidades privadas en los cuatro departamentos, quiénes son los prestadores de los servicios de acueducto y alcantarillado en las ciudades intermedias, y en manos de quién está el comercio. Siempre la respuesta será: Los foráneos… Y las migas se las reparten entre los políticos locales.

Se trata de un círculo vicioso en donde al no haber educación no hay formación, en donde al no haber capital no hay inversión y en donde al no haber oportunidades se dan modelos económicos parasitarios.

Veamos entonces qué tipo de acciones se puede realizar para contribuir, aunque sea en parte, a la construcción del territorio:

¿En qué términos se puede hacer una propuesta eficiente y competitiva en donde el desarrollo considere las condiciones étnicas, culturales, ambientales y territoriales del pacífico?

Hay que comenzar garantizando y respetando las formas tradicionales de cultivo de las familias[8].

Generación tras generación, han venido adaptándose a los sistemas agrícolas de bajo impacto ambiental y a los ciclos biológicos. Hay que considerar también que los sistemas productivos están mediados por factores culturales, relaciones de género y generacionales, y de reciprocidad entre familias[9]. Aceptemos que los cultivos extensivos son parte del problema y no la solución. ¿Territorio y cultura a cambio de precariedad laboral? Esa es la propuesta.

Protección y conservación.

De las 45 000 especies de plantas que hay en Colombia 7 000[10] se encuentran en el pacífico. Es necesario poner en marcha un modelo de desarrollo rural que integre la conservación de la biodiversidad, su uso adecuado y la generación de ingresos comunitarios. Valorar los servicios ambientales y el aprovechamiento racional de los productos maderables y no maderables. Es imprescindible recuperar y conservar variedades agrícolas de inmenso valor cultural que están a punto de desaparecer, con el fin de garantizar la seguridad alimentaria y de explorar nuevos mercados. Tiendas especializadas y restaurantes son hoy importantes compradores de estos productos.

Seguridad alimentaria y consumir primero lo local: Las minutas alimenticias deben priorizar productos locales con proveedores locales, acabar con la homogeneidad y aprovechar la riqueza del territorio y de sus productos. Es urgente así mismo volver a las cocinas tradicionales, que los jóvenes se empoderen por medio de la transmisión de saberes entre generaciones.

Reemplazar En el consumo local los productos artificiales por productos naturales, El caso de Guapi es un ejemplo que hoy es reconocido internacionalmente. Sacar los caldos artificiales de las recetas y las preparaciones culinarias fue el reto de la fundación chiyangua, hoy 150 familias viven de las azoteas en donde se cultivan planta condimentarías que son vendidas en el mercado local[11].

Agregar valor a las materias primas del territorio es esencial. Esa transformación de productos requiere, de la asociatividad del conocimiento del mercado, del manejo de la poscochesa y de la integración de cadenas productivas, así como de la innovación tecnológica. El ejemplo del Ecuador y su programa Buen Vivir[12] es un ejemplo mundial en la materia.

En el caso de la pesca es necesario adoptar medidas de ordenamiento marítimo que regulen a los industriales y que creen zonas especiales para la pesca artesanal. Las Zona Exclusiva de Pesca Artesanal en el pacífico norte es un ejemplo digno de ampliar. Con esta iniciativa hoy una red de pescadores que congrega a casi 100 familias es la principal proveedora de pescado fresco en Bogotá, a través de restaurantes como WOK y muchos otros más.  

En lo que respecta a los alimentos y las bebidas, las certificaciones y los controles sanitarios tienen que buscar mecanismo ajustados a las circunstancias económicas y culturales de las comunidades en los que se reconozcan los procesos de producción artesanal, las herramientas utilizadas, los procesos de conservación tradicionales, y el valor agregado que esos saberes dan al producto por su contenido cultural y ancestral. Lo anterior sin perjuicio de los requisitos de salubridad necesarios.

En lo referente a la medicina tradicional se ha dado un gran paso al incluir en la ley estatutaria de salud la medicina tradicional como parte del sistema de salud nacional, pero queda pendiente reglamentar en la ley ordinaria la condición de las parteras y de los médicos tradicionales, además de su relación con la medicina convencional.

La minería es un tema mayor al que habría que dedicar un espacio de reflexión aparte. No obstante, y en lo que respecta a las comunidades del pacífico, el oro es un símbolo social que ha servido de soporte a muchas generaciones dedicadas a la minería tradicional. Hemos desarrollado en la fundación una investigación con la Universidad de los Andes que pone en evidencia la desaparición de los joyeros y la persecución por parte del estado a los barequeros a quienes les toca recoger los despojos que dejan las retroexcavadoras ilegales[13].

RECONOCIMIENTO PARA LOS MERCADOS

El Estado Colombiano posee poderosos instrumentos para dar reconocimiento y visibilidad al patrimonio de los territorios. Los reconocimientos de patrimonio inmaterial[14] por parte del Estado, y de la humanidad que ha hecho la Unesco[15], se han convertido en una verdadera oportunidad para las comunidades. No obstante, este proceso debe ser controlado y no debe ser motivado perversamente por los recursos económicos que llegan por cuenta de la telefonía celular y que han provocado divisiones al interior de las comunidades.

Otras formas de reconocimiento y visibilización del patrimonio y los productos son las DOC[16]. En la Europa mediterránea la valorización del territorio y de sus prácticas pasa por ese tipo de denominaciones. Vinos, charcutería, derivados de la leche, aceites, han sido reconocidos como únicos y valorizados en los mercados nacionales e internacionales.

Proteger las marcas y la propiedad intelectual de los productos y los eventos es otra forma de entregarles a las comunidades productos más tangibles cuando se trata de su comercialización y toma de valor material. Es el caso del uso de marcas y nombres de celebraciones que en el caso de fiestas como las de San Pacho en Quibdó hoy pueden recibir regalías.

Y apertura de mercados que por las dinámicas locales encuentran su mejor condición en las ferias y eventos culturales: en el 2008 la fundación ACUA estableció utilizando como pretexto el festival Petronio Álvarez un mercado de productos y servicios para las comunidades del pacífico sur. El año pasado se registraron ventas por 5.000 millones de pesos que llegaron directamente a los bolsillos de 400 organizaciones comunitarias expositoras.

Es impensable el establecimiento de proyectos hoteleros en las zonas de parques más allá de los que actualmente existen y que son estrictamente controlados. Es imperativo concebir un modelo de turismo sostenible controlado por las autoridades ambientales en las zonas de amortiguación desarrollada bajo un concepto tripartito que involucre al sector público y privado, como a las comunidades. El caso de la concesión de Gorgona es un primer paso que quiso dar algunas posibilidades a las comunidades para la operación de los servicios turísticos del parque.

Es natural, aquí no estamos hablando de los 280 billones de pesos presupuestados para la paz, que permitan cerrar brechas enormes que históricamente se han venido ampliando. Son algunas pistas sobre cómo se pueden iniciar procesos de desarrollo a partir de la identidad.

Finalmente, no más solidaridad, entendida bajo la idea de cómo las comunidades se pueden parecer al mundo convencional. Los territorios reclaman fraternidad, que es la forma de compartir y asociarse al modelo de desarrollo e institucional que se concibe e implementa desde lo local.

 

David Soto U.

Catedrático de la Universidad Externado de Colombia y Director de la Fundación ACUA.

 

 

[1] Corte Constitucional, Sentencia C-169 del 14 de febrero de 2001. Es un hecho notorio el que, en el contexto social colombiano, las diferencias y desigualdades se intersectan y se superponen unas a otras, convirtiendo a ciertos grupos en sectores particularmente vulnerables. Es así como las diferencias derivadas de la identidad étnica, del origen “racial” o de la afiliación política, coinciden, por factores históricos, con desigualdades en el acceso a los recursos económicos y a la participación en el sector público, generando un círculo vicioso de causalidades recíprocas que actúa siempre en detrimento de la colectividad en cuestión. El caso de las comunidades indígenas y negras es, a este respecto, paradigmático: localizadas, como regla general, en la periferia geográfica y económica del país, sufren de elevados niveles de pobreza y marginación económica. Por lo mismo, se ubican de inmediato entre los grupos que por sus condiciones de indefensión merecen una protección especial por parte del Estado, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 13 Superior.

[2] Luis Armando Galvis-Aponte, Lina Marcela Moyano-Támara, Carlos Alberto Alba-Fajardo, “La persistencia de la pobreza en el Pacífico colombiano y sus factores asociados”, ttp://www.banrep.gov.co/docum/Lectura_finanzas/pdf/dtser_238.pdf.

[3] Baos Estupiñán, R. A.; Zapata Padilla, L. A. – Programa marino costero, WWF Colombia. 2011. Análisis de la flota pesquera industrial del Pacífico colombiano radicada en el puerto de buenaventura durante los años 2006 a 2009. En: Díaz, J.M., Vieira, C.A., Melo, G.J. (eds.). Diagnóstico de las principales pesquerías del Pacífico colombiano. Fundación Marviva – Colombia, Bogotá, pp. 33

[4] PPA, Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, POLITICA INTEGRAL PARA EL DESARROLLO DE LA PESCA SOSTENIBLE EN COLOMBIA, ttp://www.aunap.gov.co/wp-content/uploads/2017/06/Politica_Integral_de_Pesca_MADR_FAO_julio_de_2015.pdf

[5] DECRETO 539 DE 2014, DECRETO 1686 DE 2012, DECRETO 2270 - NOVIEMBRE 2/201, DECRETO 0917 DEL 03 DE MAYO DE 2012.

[6] Asociación de parteras Unidas del Pacífico Colombiano – ASOPARUPA (2016), Reporte anual de atención.

[7] Immanuel Wallerstein, 2013, http://elordenmundial.com/2013/12/31/un-sistema-mundo-dividido-en-centro-y-periferia/

[8] Universidad Externado de Colombia y Fundación ACUA, Fortalecimiento y desarrollo rural integral de los afrocolombianos: el caso de los territorios colectivos (2014).

[9] Ídem.

[10] M. Gonzalo Andrade-C, ESTADO DEL CONOCIMIENTO DE LA BIODIVERSIDAD EN COLOMBIA Y SUS AMENAZAS. CONSIDERACIONES PARA FORTALECER LA INTERACCIÓN CIENCIA-POLÍTICA, http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0370-39082011000400008

[11] Ministerio de Cultura y Fundación ACUA, Saberes y Sabores del Pacífico Colombiano: Quibdó y Guapi, CULTURA, CULINARIA Y BIODIVERSIDAD (2015)

[12] Plan Nacional para el Buen Vivir 2013 – 2017.

[13] Fundación ACUA, Nuestro Oro Chocoano, Oro y Joyería en el Chocó (2016).

[14] POLÍTICA DE SALVAGUARDIA DEL PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL.

[15] Convención de la Unesco para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial aprobada en Paris el 17 de octubre de 2003.

[16] ¿Qué es una denominación de origen? ¿Quién puede solicitarla?, Superintendencia de Industria y Comercio 2017, web oficial.

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