No me representan. Están invisibilizando nuestra luchas

No me representan. Están invisibilizando nuestra luchas

Fuente: Afroféminas

Resulta que las personas negras, las personas racializadas y los inmigrantes de este país, estamos asistiendo atónitos a como, en mitad de lo que es ya una plaga de agresiones racistas, el feminismo blanco es lo que los medios convierte en principal víctima de las políticas de VOX. Mientras, el discurso de odio xenófobo pasa desapercibido.

No es que me resulte sorprendente en este contexto de máxima visibilización del feminismo por los medios de comunicación. Además hablar de racismo, instalado en esta sociedad hace tiempo, resulta desagradable ya que, como hemos denunciado en numerosas ocasiones, nadie cree que haya racismo en España.

¿Me preocupa que no se hable de lo que nos concierne? Por supuesto, porque se que la inmigración y el odio al diferente es la principal arma de VOX. Si hiciéramos una encuesta (de esas que no se hacen) entre los españoles de a pie, votantes de cualquier partido político, sobre su percepción negativo o positiva de la inmigración, los resultados serían abrumadores. Todas conocemos en nuestro entorno las opiniones xenófobas extendidísimas sobre el coste de la misma, y los bulos, también enormemente transversales, de subvenciones y prebendas que se llevan los extranjeros solo por serlo. Mentiras y falsedades que la extrema derecha dice abiertamente, mientras la mayoría lo comenta tomando un café con las amigas.

Hay una ola de defensa feminista, que me parece estupenda, sino fuera porqué ya empieza a ser insultante la falta de capacidad de movilización de las mismas cuando se trata de los problemas de los racializados, incluidas las mujeres racializadas.

Ayer unas feministas aliadxs andaluzas nos hicieron llegar parte de un texto que había utilizado para convocar a la gente para las protestas del próximo 15 de enero que solo con leerlo pone los pelos de punta:

VOX le ha declarado la guerra no solo al independentismo o la inmigración, también a las mujeres, convertidas en los negros de este remedo nacional de Ku Klux Klan que dispara consignas de supremacismo masculino.

Baste con decir que me asquea el uso que se hace de nuestra historia para comparar su sufrimiento al de aquellos hombres y mujeres que han pasado un calvario indescriptible en el sur de los Estado Unidos, donde podían ser ahorcados solo por mirar a una mujer blanca a los ojos.

Pero esto es el resultado de una manera de pensar que en Afroféminas llevamos sufriendo desde el comienzo. Esto demuestra que al final nuestros problemas son secundarios y subsidiarios de las necesidades de diferentes poderes, movimientos y corrientes, abrumadoramente blancos.

Ayer Irene Montero por la tarde, y organizaciones feministas blancas por la mañana, se hicieron visibles y coparon la atención hacia sus reivindicaciones. La primera en una acto de campaña, donde había más mujeres racializadas en el cartel que lo convocaba que entre la audiencia. Las otras dejando claro que defienden y de que vamos a estar hablando todos estos meses.

Mientras tanto se producía una agresión racista en Vitoria a una mujer negra:

sin título

Estamos acostumbradas en Afroféminas a que primero se nos ningunea y luego se nos acusa de divisivas por hablar así. Pero empezamos a estar muy hartas del doble rasero de algunas feministas, normalmente las poderosas y más conectadas con el establisment.

Puede parecer que queremos que nos odien, pero no es una competición de victimización de lo que estoy hablando. Lo que ocurre es que se lo que sucederá. El feminismo hegemónico es un consenso en la sociedad española. Es una batalla que tienen ganada en los medios, la inmensa mayoría e la población e incluso en el poder económico.

Sin embargo, con el racismo y la xenofobia no existe ese consenso, y cuando se acabe la fiesta mediática, nuestras reivindicaciones quedarán en la marginalidad ya que son secundarias y seguiremos bailando solas.

Soy una feminista negra, pero tengo claro que para nosotras, antes que el patriarcado, nuestro principal enemigo es el racismo. Si las mujeres blancas solucionasen su problema con el patriarcado, que también sufrimos, el racismo no habría desaparecido.

No podemos esperar para luchar contra nuestras opresiones.

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