La cultura que preservan los vendedores ambulantes

La cultura que preservan los vendedores ambulantes

Foto: Louis Vest

Foto: Louis Vest

Piensen por un momento qué sería de las calles de Colombia sin:

Empanadas de harina, de añejo, de pipián; sin las arepas paisa, santandereana, de choclo, boyacense, desmechada y de mote; sin chontaduro, butifarra, mango con sal, patacón, ni chicharrón; sin aguapanela, jugo de coroso, cholao, raspao, champús, lulada, chirrinchi, canelazo, tinto cerrero ni chicha; sin pandebonos ni los tamales tolimenses y de todas las regiones; sin hallacas, carimañolas, plátano maduro con queso; sin la morcilla, chorizo, calentao, arroz clavado, arroz atollado, arroz de lisa, sin lapingachos ni hornados… (y me quedo corto).

Fundación ACUA, Tumaco

Todos estos productos se venden en las calles, en las esquinas, afuera del transporte público y de lo estadios; se venden en los andenes de los barrios, fuera de las escuelas y de las universidades; incluso fuera de las cárceles y entidades públicas. Esta maravillosa gastronomía callejera ocupa el espacio público y bien que lo haga, porque es parte de nuestra cultura.

¿Se imaginan qué vacíos que serían nuestros barrios, nuestras ciudades y nuestras plazas sin los vendedores ambulantes de comida? ¿Se imaginan qué vacíos serían nuestros parques sin la señora que saca esos espectaculares tamales de una olla humeante? ¿O caminar por las calles de un municipio del Valle del Cauca y no encontrar chontaduros o pandebonos? ¿Qué sería del Caribe si sacan de las calles a los vendedores de butifarra soledeña y por Dios, si sacan de las esquinas las ventas de arepa de huevo?

Fundación ACUA, Tumaco

Fundación ACUA, Tumaco

Respetuosamente les pedimos a las diferentes autoridades que no continúen la persecución a los vendedores ambulantes, especialmente a los de comidas y bebidas tradicionales, ¿no se dan cuenta que son parte esencial de nuestra cultura? Un vendedor o vendedora de empanadas o arepas no afea el espacio público, lo enriquece; no obstaculiza el tráfico, al contrario, nos alegra nuestro camino; ¿o es que queremos ciudades de cemento y contaminación vacías de cultura?

No insistamos más con los programas de reubicar a los vendedores de comidas y bebidas y mandarlos a algún sótano donde nadie les va a comprar; dejemos de exigirles que se formalicen y que paguen impuestos (como si fueran multinacionales) cuando pocas veces han recibido apoyo de las entidades del Estado; dejemos de pensar en programas de empleo para que ‘dejen de hacer eso’ y se ocupen en trabajos ‘más productivos y formales’.

Fundación ACUA, Tumaco

Fundación ACUA, Tumaco

Desde la Fundación ACUA hacemos un llamado respetuoso a las autoridades para que en lugar de enviarles la policía a los vendedores ambulantes, o cobrarles 800 mil pesos a sus clientes, más bien apoyemos a estas personas que trabajan más de 12 horas diarias al sol y al agua, que nunca se van a jubilar, que no tienen seguridad social ni salud y que todo el esfuerzo que hacen cada día tiene el único fin de llevar algo para sus hijos que los esperan en su casa.

Creemos que el camino con los vendedores ambulantes de comidas y bebidas es apoyarlos, organizarlos y brindarles apoyo y no poco, mucho apoyo, porque en verdad ellos y ellas son mucho más que vendedores callejeros que ocupan espacio público y ‘afean la ciudad’, ellos y ellas son preservadores de buena parte de la cultura gastronómica de Colombia.

Gabriel Pacheco

Fundación ACUA

One Comment

  • Helen

    Hi there! Such a wonderful post, thanks!

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