En el cuerpo de los pescadores de Nuquí

En el cuerpo de los pescadores de Nuquí

Tal vez yo no debiera ser pescador,

pero para eso he nacido […]

Y luego se dio cuenta de que nadie

jamás está solo en el mar.

Fragmentos de El viejo y el mar, de Ernest Hemingway (1952)

En estas fotografías me enfoco en la modificación de la anatomía humana bajo cualquier contexto. Se trata de una propuesta para reflexionar y entender la relación que existen entre los cuerpos con el entorno y las distintas formas de producción y representación.

 

El cuerpo debe ser entendido más allá de la unión de muchas partes. En efecto, lo físico no se puede separar de lo social, lo político, lo simbólico, lo material y lo laboral. El cuerpo tiene que ser pensado como un espacio que contiene y reproduce relaciones con el entorno, como es el caso de los pescadores de Nuquí, un pueblo chocoano pegado al oceáno Pacífico. En la piel y los músculos quedan las marcas de las jornadas de caza, que por lo general ocurren mar adentro.

Los cuerpos guardan, registran, memorizan, copian, transgreden y replican movimientos que hacen parte de escenarios como la familia, el trabajo y el entorno social.

En el caso de los pescadores, aquí las actividades laborales tienen efectos directos sobre la producción y construcción de ciertas corporalidades (desarrollo de musculatura, cicatrices, articulaciones lesionadas, entre otras). Esto influencia la forma en la que ellos se relacionan y viven su cuerpo.

“Del movimiento de la pesca me cansan las manos y me duelen”.

– Melanio Mena Mosquera, 25 años –

“La cintura es la que más me duele”

“Las piernas dan estabilidad (en la lancha)… El frío entra por los pies”.

– Pescador de Nuquí –

“De la cintura para abajo, siento que se me mete el frío

ando pescando en el mar.

Y con el tiempo, los pescadores sienten poco deseo sexual”.

– Melanio Mena –

Con las anteriores reflexiones, no hay que pasar por alto la idea de que el cuerpo físico es el resultado del sitio que se habita, así como reconocer que el lugar donde se vive es construido por esos cuerpos. Por lo tanto, la práctica cotidiana de los pescadores los moldea, volviéndolos más o menos resistentes a las condiciones en donde se encuentran (mar, fuertes vientos, humedad).

De este modo, existen un sinnúmero de corporalidades, las cuales emergen de labores diarias y que marcan sustancialmente la forma en que ellos se mueven, gesticulan o interactúa con otros cuerpos que también son modificados por el mismo oficio.

Es por eso que en todo este trabajo propongo una discusión sobre el cuerpo de un grupo de pescadores, quienes tienen una relación particular con su anatomía. Se construyó y determinó por la pesca artesanal, oficio que heredaron de sus padres y abuelos.

Esta es una aproximación a los distintos espacios corporales de los pescadores para descubrir y resignificar el cuerpo de quienes pasan su vida en el mar. Me adentre en las formas físicas y cómo a través de esto viven su trabajo y generan distintas representaciones, percepciones, resiliencias y luchas.

Del mismo modo, es necesario comprender las dinámicas construidas alrededor de auto-cuidado, pues coexisten con el desgaste y la enfermedad del cuerpo que produce ser pescador.  

“La cabeza duele por el mareo”.

– Víctor Manuel García Moreno, 34 años –

“Todo el cuerpo me da el equilibrio, porque todo el cuerpo es necesario para la pesca”.

– Anderson, pescador artesanal –

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