Primera mujer del mundo en quedar campeona internacional de freestyle es colombiana

Primera mujer del mundo en quedar campeona internacional de freestyle es colombiana

Fuente: El Espectador

Marithea dejó a raperos reconocidos en el circuito de todo el continente. ¿Qué significa este título para el desarrollo del “freestyle” en Colombia? Entrevista con la rapera caleña.

Cali. Maribel tenía catorce años cuando entendió que su cuerpo no iba a vibrar nunca con la salsa como sí lo hacía con el hip hop. En el descanso del colegio y mientras todos los niños corrían, saltaban y jugaban, ella buscaba el lugar más alejado y silencioso del patio. Allí, en un rincón y sin que nadie lo notara, se estaba forjando una leyenda.

Los recreos se convirtieron en una excusa de entrenamiento. Junto a su mejor amigo y mientras una grabadora antigua reproducía pistas con un ruido poco nítido, Maribel improvisaba. Más allá de que fuera una rima fluida, con poco o mucho flow, con poca o mucha métrica, con poca o mucha estructura, lo sorprendente era ver que una mujer se animara a improvisar sobre las pistas de un ritmo que surgió en una calle del Bronx en Nueva York, en julio de 1976.

En 1998 y mientras sus compañeritas de colegio pensaban en el color del vestido, los tacones, el peinado, el salón y el vals, Maribel se devanaba los sesos pensando en su mote. Para entonces ya había librado un par de batallas de freestyle y era necesario un a.k.a. (abreviatura de la expresión anglosajona Also Known As, que traduce “también conocido como”). Ese año nació Marithea. Mari, por su nombre de pila y Thea, que significa diosa. ¿La diosa del freestyle? Tal vez la traducción sea algo pretenciosa. Lo objetivo sería decir que Marithea se metió de cabeza en la escena para quedarse y hacer historia. Y eso no es solo una expresión grandilocuente escrita para darles fuerza a estas líneas.

En julio del año pasado, la caleña de 21 años se convirtió en la primera mujer del mundo en ganar una regional de Red Bull Batalla de Gallos, el torneo de freestyle en habla hispana más importante del mundo. Ese triunfo le dio el paso a la final nacional. No desentonó y se quedó con el tercer puesto de la competencia.

Consciente de que la historia se escribe todos los días y casi seis meses después de aquella proeza, la rapera colombiana se convirtió, el pasado fin de semana, en la primera mujer del planeta en ganar un evento internacional de freestyle. En Bolivia, Marithea derrotó a raperos de Bolivia, Ecuador, Argentina, México, Chile, Venezuela y Perú, entre ellos el rapero chileno Mateo Elicura Cervera Machuca (Teorema), considerado el mejor freestyler de la historia del país austral y uno de los referentes a escala mundial.

Esa batalla, que se registró en la semifinal de Combatemática, fue la más peleada de la noche. En la final, la caleña derrotó al peruano Jair.

“Para el free nacional esta victoria significa mucho. Hay muchas chicas rapeando en países que son potencia, como México, España y Argentina. Allá incluso tienen ligas femeninas, porque hay suficientes mujeres para hacer ese tipo de cosas; en Colombia no, pero sé que mi triunfo generará que más mujeres se animen”.

El título de Thea es la consolidación de un reconocimiento que se viene haciendo desde que la caleña empezó a ser parte del circuito mundial de freestyle. En noviembre del año pasado, en Madrid, la MC española Sara Socas, quizá la freestyler con más visibilidad del globo, le dijo a El Espectador que “Marithea es la mejor del planeta. Incluso es mejor que yo. Tiene una rima contundente, fluida y mucho ingenio”. Lo propio han reconocido, entre otros, el mexicano Mauricio Hernández (Aczino), el mejor freestyler de la historia, Jhony Beltrán y el colombiano Camilo Ballesteros (Valles-T), actual subcampeón mundial.

“El 90 % de las personas que están en freestyle son hombres. Público, competidores, jurados. La gente piensa que uno solo gana porque es mujer y que los eventos favorecen a las mujeres solo para que se les reconozca por la inclusión, eso hace las cosas más difíciles”, dice.

Tampoco romantiza el asunto. De hecho, pide que aterricen (así sea de barriga) a quienes piensan que su triunfo automáticamente cambiará el estado dado de las cosas. “Nada va a cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Menos si se tiene en cuenta que yo no soy el estereotipo de mujer sumisa y obediente. Tampoco represento estándares de belleza, eso también afecta”, agrega.

En el escenario Marithea camina despacio, pero piensa rápido. Cuando agarra el micrófono da la sensación de que algo, quizá un demonio, se apodera de ella.

Su mano derecha se mueve con la misma velocidad que lo hacen sus pensamientos y su lengua. No disimula nada. Si está nerviosa tanto el público como su oponente se dan cuenta. Eso, aunque parezca una debilidad, en realidad, dice, es una virtud.

“Nadie espera las respuestas, porque asumen que estoy asustada. Mi fuerte, como pasa con los raperos españoles, es el ingenio. Mi estilo no es asumir las batallas solo con insultos, sino que intento hacer rimas con contenido. Con mensaje”, agrega.

De Bolivia llegó con un trofeo de 17 cm de altura, unos dulces, recordatorios que compró para sus familiares y nuevos objetivos. “Vienen eventos en Argentina, México, Perú y una gira por Ecuador”.

 

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