Salvando a las tortugas del Pacífico

Salvando a las tortugas del Pacífico

Fuente: El Espectador 

El intercambio de anzuelos ‘J’ por anzuelos circulares es una apuesta de WWF y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) que busca disminuir la captura de esta especie marina en Colombia.

Entre 1988 y 1989 los nidos de tortugas encontrados en el Parque Nacional Las Baulas de Costa Rica fueron 1.377. Doce años después, ese mismo lugar contaba con solo 68 nidos. Desde ese momento se prendieron las alarmas en todo el Pacífico por el cuidado de esta especie.

Gran parte del problema se concentra en los anzuelos tradicionales que los pescadores utilizan para la pesca. Así que en 2005 arrancó el programa de sustitución de anzuelos que va desde México hasta Perú, donde WWF y otras organizaciones locales buscaron sensibilizar a los pescadores sobre sus prácticas.

Los anzuelos circulares se convirtieron en un salvavidas para las tortugas marinas. Tradicionalmente los pescadores artesanales utilizan el anzuelo tipo J, que está dispuesto en forma de espinel. Es decir, una línea madre con muchos anzuelos para incrementar la captura de peces de fondo.

Pero “apareció el anzuelo circular, cuya punta es doblada y tiene una base más amplia. Este anzuelo no pasa por la tráquea de la tortuga y al tener la punta doblada se hace más firme la captura de peces”, explicó Luis Alonso Zapata, coordinador del programa marino de WWF en Colombia.

El uso de estos anzuelos tuvo buenos efectos en el ecosistema al reducir la captura de especies que no son objetivo de la pesca. A esto se le conoce como pesca incidental o bycatch. Por accidente, las tortugas o especies jóvenes a quienes no están dirigidos los anzuelos terminan siendo apresadas por ellos.

Este intercambio de anzuelos ha permitido, además, pescar especies de mayor tamaño. Como sostiene Zapata, este nuevo instrumento “se aleja de los peces que están por debajo de la talla de madurez y permite que el animal se reproduzca por lo menos una vez”. La tendencia que ha probado esta técnica es la captura de animales más grandes que el promedio. “Si antes se cogían peces de 30 centímetros, con el otro anzuelo son de 40 y su talla de reproducción está entre 32 y 35 centímetros”, aseguró el experto.

A lo largo del Pacífico colombiano se ha logrado el intercambio de casi 170.000 anzuelos, desde Cabo Manglares en el departamento de Nariño, hasta Juradó en el norte del Chocó y ha beneficiado a más de 300 pescadores.

Las dificultades no son pocas. En Cupica, Chocó, por ejemplo existe una preferencia por los anzuelos, porque casi dos tercios del Pacífico son dominados por manglares y ríos, lo que significa que tienen una mayor plataforma continental que se presta para la pesca de peces, mientras al sur la prioridad es el camarón.

También, hace falta tratar de reducir su costo, pues actualmente el anzuelo circular supera al J tres veces en precio. El primero está por los 180 pesos, en tanto el segundo puede alcanzar los 600.

¿Por qué preocuparse por las tortugas?

En el mundo existen ocho especies de tortugas marinas. Siete de ellas pertenecen a la familia Cheloniidae, que son de caparazón óseo como la verde, carey, kikila, gogó, golfina, lora y negra. Y la familia Dermochelyidae, cuyo caparazón es de cuero como la tortuga cana.

Las hembras depositan en la playa un promedio de tres nidos durante su temporada anual de reproducción, cada uno de 70 a 100 huevos. Entre 45 y 65 días tardan en romper el cascarón y correr al mar. Son especies longevas de desarrollo tardío. Pueden vivir más de 120 años y empezar a reproducirse únicamente después de los 30 años.

Recorren largas distancias, superiores a los 5.000 km, y se desplazan con la ayuda de las corrientes a velocidades que alcanzan los 40 km/hora. Tienen una migración muy amplia. Viajan desde Galápagos hasta Japón por todo el océano Pacífico.

Pero en su recorrido se topan con varias amenazas. La primera es la ingesta de plástico, pues las tortugas, al ser reguladoras de aguamalas, las confunden con ese material en el agua. Segundo, cuando las hembras desovan en la playa, muchas veces esas playas se borran por erosión costera o construcción de hoteles, lo que les impide a las tortugas nacer. Y, como si fuera poco, su incubación depende de la temperatura de la arena. Si esa temperatura óptima es superada, nacerán hembras. Pero el calentamiento de la Tierra ha ocasionado un desbalance en la proporción de sexo.

En medio de todos estos peligros, por noveno año consecutivo La Hora del Planeta moverá al mundo y millones de personas que quieren unirse en su compromiso con el medio ambiente en más de 150 países. Con las donaciones se busca apalancar este proyecto con las tortugas del Pacífico y mejorar, de paso, las condiciones de vida de los pescadores, la conservación de los recursos pesqueros y la biodiversidad asociada a esta región.

 

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