No usar tapabocas para protegerse del coronavirus es un “gran error”, dice un destacado científico chino

No usar tapabocas para protegerse del coronavirus es un “gran error”, dice un destacado científico chino

Fuente: LeMonde
Traducción: Rose Hageraats.

George Gao, director general del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, respondió a las preguntas del periodista Jon Cohen, quien le había estado solicitando una entrevista durante dos meses. En esta entrevista publicada por la revista estadounidense “Science”, Gao se refiere en particular a la gestión de la crisis por parte de China.

Entrevista realizada por Jon Cohen Publicado ayer a las 3:59 p.m., actualizada el 1 de abril a las 7:51 a.m.

George Gao, director general del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, el 18 de octubre de 2019, en Nueva York. JOHNS HOPKINS CENTER FOR HEALTH SECURITY (CENTRO JOHNS HOPKINS PARA LA SEGURIDAD SANITARIA)

Los científicos chinos, a la vanguardia de la lucha contra la epidemia de coronavirus de 2019 (Covid-19) en su país, no son accesibles a los medios de comunicación extranjeros. Comprender y combatir la epidemia es una tarea agotadora, y responder a las solicitudes de la prensa,  especialmente de los periodistas fuera de China, no es una prioridad. Desde hace dos meses la revista Science había estado tratando de entrevistar a George Gao, director general del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China. La semana pasada, [a mediados de marzo] al fin respondió.

George Gao dirige una agencia de 2.000 empleados (un 20% del personal de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades [equivalente en los Estados Unidos]), y él mismo sigue siendo un investigador muy activo. En enero, su equipo fue el primero en aislar y secuenciar el SARS-CoV-2, o coronavirus 2, del síndrome respiratorio agudo severo, que causa la enfermedad llamada Covid-19. Es coautor de dos estudios publicados en el prestigioso New England Journal of Medicine (NEJM) que tuvieron una amplia cobertura: por primera vez, proporcionaron aspectos epidemiológicos y clínicos detallados de la infección. También publicó tres artículos sobre el Covid-19 que aparecieron en [la revista científica médica británica] The Lancet.

“Nadie, en ninguna parte del mundo, habría podido predecir que este virus causaría una pandemia. Esta es la primera pandemia en la historia que no es causada por un virus de influenza.”

Su equipo hizo también una contribución importante a una misión conjunta compuesta por investigadores chinos e internacionales que, bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicaron un informe decisivo después de haber recorrido China para entender mejor la respuesta a la epidemia.

Después de sus estudios veterinarios, George Gao obtuvo un doctorado en bioquímica en Oxford, se especializó en inmunología y virología como becario postdoctoral en esta universidad británica, y luego en Harvard. Su investigación se centra en los virus envueltos (rodeados por una frágil membrana lipídica protectora), incluido el SARS-CoV-2, y sus mecanismos de entrada en las células y transmisión entre especies.

George Gao respondió a nuestras preguntas durante varios días y por diversos medios (SMS, mensajes y conversaciones telefónicas). La siguiente entrevista es un resumen, editado para mayor claridad y concisión.

¿Qué pueden aprender otros países de la gestión de Covid-19 en China?

El distanciamiento social es la estrategia fundamental en el control de todas las enfermedades infecciosas, y más aún de las infecciones respiratorias. Primero, hemos desplegado “estrategias no farmacológicas”, ya que no tenemos ningún inhibidor o fármaco específico, ni vacuna. En segundo lugar, hay que asegurarse de que todos los enfermos estén aislados. En tercer lugar, poner los casos de contacto en cuarentena: hemos dedicado mucho tiempo en identificarlos y aislarlos. Cuarto, prohibir todos los agrupamientos y reuniones de personas. Y quinto, restringir los desplazamientos; de ahí el establecimiento de la cuarentena, o “cordón sanitario”, como se dice en francés.

El encierro comenzó en China el 23 de enero en Wuhan y luego se extendió a las ciudades vecinas de la provincia de Hubei. Otras provincias chinas han implementado medidas menos estrictas. ¿Cómo se hizo la coordinación de estos arreglos y qué papel desempeñaron los “supervisores de barrio” a cargo de monitorear su aplicación localmente?

Antes que todo, las medidas deben entenderse y debe haber consenso sobre ellas. Esto requiere una fuerte voluntad política, tanto a nivel local como a nivel nacional. Los controladores y coordinadores deben involucrar estrechamente a la población. Los controladores deben conocer la identidad de los casos de contacto, pero también de los casos sospechosos. Los supervisores locales deben estar muy atentos; su papel es esencial.

¿Qué errores están cometiendo otros países hoy?

El gran error en Estados Unidos y Europa, en mi opinión, es que las personas no usan mascarillas (tapabocas). Este virus se transmite por gotitas respiratorias, de una persona otra. Las gotas juegan un papel muy importante, y de ahí la necesidad del tapabocas, porque tan solo el hecho de hablar puede propagar el virus. Muchas personas afectadas son asintomáticas o todavía no tienen síntomas: con un tapabocas, se puede evitar que las gotas que transportan el virus escapen e infecten a otras personas.

Existen otras medidas para combatir la epidemia. China está haciendo un uso intensivo de los termómetros en la entrada de tiendas, edificios y estaciones de transporte público.

Efectivamente. Donde quiera que vaya en China, hay termómetros. La medición de temperatura generalizada permite no dejar entrar a nadie que tenga fiebre. Porque la estabilidad de este virus en el medio ambiente es una pregunta clave, que sigue sin respuesta hasta la fecha. Al tratarse de un virus envuelto (por una membrana), uno tiene la tentación de pensar que es frágil y particularmente sensible a la temperatura o la humedad de las superficies. Sin embargo, los resultados obtenidos en los estudios de Estados Unidos y China sugieren que sería muy difícil destruir en ciertas superficies. El virus podría ser capaz de sobrevivir en muchos entornos. Sobre este punto, esperamos respuestas científicas.

En Wuhan, las personas que dieron positivo pero fueron poco afectadas por la enfermedad, fueron puestas en cuarentena en instalaciones ad hoc, con la prohibición de recibir visitas de sus familiares y cercanos. ¿Es un enfoque que debería inspirar a otros países?

Las personas infectadas deben estar aisladas. El Covid-19 solo se puede detener si se eliminan las fuentes de infección. Por eso hemos construido hospitales de campaña y hemos acondicionado estadios como hospitales.

Quedan muchas preguntas sobre la aparición de la enfermedad en China. Investigadores chinos informan que un primer caso apareció el 1 de diciembre de 2019. ¿Qué le parece la investigación del “South China Morning Post” [diario de Hong Kong] que estima, con base en un informe interno del gobierno chino, que existían casos ya declarados en noviembre, con un primer caso el 17 de noviembre?

No hay evidencia sólida de brotes en noviembre. Continuamos nuestra investigación para comprender mejor los orígenes de la enfermedad.

Las autoridades sanitarias de salud de Wuhan vincularon muchos casos al mercado de mariscos de Huanan, que cerraron el 1 de enero. Su hipótesis era que un virus se había propagado a los humanos desde un animal que había sido vendido, y posiblemente también cortado, en este mercado. Sin embargo, en su artículo en el “NEJM”, donde presenta un historial de la enfermedad, usted afirma que cuatro de los primeros cinco pacientes infectados no tenían conexión con el mercado de Huanan. ¿Considera este mercado como la cuna probable de la enfermedad, o como una pista falsa, y más una cámara de amplificación que el foco principal?

Es una gran pregunta. Usted trabaja como un verdadero detective. Desde el principio, todos pensaron que este mercado era la fuente de la enfermedad. Hoy, no sé si fue allí donde apareció el virus por primera vez, o si fue simplemente dónde se propagó. Quedan dos hipótesis; corresponde a la ciencia decidir.

China también ha sido criticada por haber demorado en compartir el genoma del virus. Fue el Wall Street Journal el que, el 8 de enero, hizo pública la existencia de un nuevo coronavirus; la información no provino de equipos de investigación del gobierno chino. Por qué ?

El Wall Street Journal tenía razón. La OMS había sido informada de la secuencia y creo que solo pasaron unas pocas horas entre la publicación del artículo y el anuncio oficial. No más de un día de todos modos.

Sin embargo, podemos ver en una base de datos de genomas virales en acceso libre que la primera secuencia propuesta por científicos chinos data del 5 de enero. Pasaron por lo tanto tres días durante los cuales ustedes necesariamente sabían que se trataba de un nuevo coronavirus. Esto ya no cambiará el curso de la epidemia hoy, pero se debe reconocer que algo sucedió ahí con el anuncio de la secuencia.

No lo creo. Nos apresuramos a compartir la información con la comunidad científica, pero es un asunto de salud pública, por lo que tuvimos que esperar el anuncio del gobierno. Nadie quiere causar pánico, ¿verdad? Y nadie en ninguna parte del mundo podría haber predicho que este virus causaría una pandemia. Esta es la primera pandemia en la historia que no es causada por un virus de influenza [virus de la gripe].

No fue sino hasta el 20 de enero que los equipos chinos declararon oficialmente tener evidencias de transmisión de persona a persona. ¿Por qué, en su opinión, a los epidemiólogos en China les costó tanto ver lo que estaba pasando?

Nosotros no teníamos todavía datos epidemiológicos detallados. Y nos hemos enfrentado desde el principio con un virus violento y tortuoso. Es lo mismo en Italia y el resto de Europa, y en los Estados Unidos. “Es solo un virus”, fue lo que los científicos, como todos los demás, se dijeron al principio.

La propagación en China es ahora extremadamente lenta, donde se dice que los nuevos casos son principalmente importados. ¿Usted lo confirma?

Absolutamente. Por el momento, ya no tenemos transmisión local, pero nuestro problema ahora proviene de casos importados. Un gran número de personas infectadas están llegando a China.

¿Qué sucederá cuando la vida normal retome su curso en China? ¿Piensa usted que una parte suficiente de la población ha sido infectada, de modo que la inmunidad colectiva mantenga alejado al virus?

La inmunidad colectiva por cierto que aún no se ha alcanzado. Pero estamos esperando resultados más convincentes de la investigación de anticuerpos, que nos dirá exactamente cuántas personas han sido infectadas.

¿Qué estrategia tomar, entonces? ¿Ahorrar tiempo mientras esperan que se desarrollen tratamientos efectivos?

Exactamente, y nuestros científicos están trabajando tanto en una vacuna como en medicamentos.

Para muchos investigadores el remdesivir sería el medicamento más prometedor de los que están siendo estudiados actualmente. ¿Cuándo esperan tener resultados de ensayos clínicos para China?

En abril.

¿Los equipos chinos han establecido modelos animales lo suficientemente sólidos para estudiar la patogénesis y probar drogas y vacunas?

En este momento, estamos utilizando tanto monos como ratones transgénicos con receptores ACE2, que son los puntos de entrada para el virus en seres humanos. El ratón es un modelo ampliamente utilizado en China en la evaluación de tratamientos farmacológicos y de eventuales vacunas, y creo que dos estudios con monos deberían ser publicados pronto. En cualquier caso, puedo decirle que nuestro modelo en simios está listo.

¿Qué opina del nombre “China virus” (virus de China) o “Chinese virus” (virus chino), utilizado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para designar el nuevo coronavirus?

Hablar de virus chino es realmente una mala idea. Este virus proviene del planeta Tierra. No es enemigo de ningún individuo o país en particular: es el enemigo de todos.

 

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